¿Qué tanto se ha estigmatizado el VIH en la cultura pop mexicana?

“Desde las faldas del Cerro de la Silla, Monterrey, mucho gusto, yo soy Toño y soy 0 positivo. Con eso de que a nosotros nos dejan en inactividad obligatoria, más no voluntaria, se me ocurrió videograbar la evolución de la enfermedad fueran cuales fueran mis condiciones. Esto no es morbo, señores, es pura vanidad”.
—Fragmento de 92-95, cortometraje universitario donde una persona que vive con VIH filma el avance del virus hasta el día de su muerte. Esto ocurrió en los 90, cuando aún no existía un tratamiento bien estructurado y recibir un diagnóstico positivo era casi sinónimo de muerte.
Aunque el título aclaraba que era ficción, en su época el cortometraje circuló como si fuera un caso real. Esa interpretación ayudó a esparcir el pánico hacia la entonces “nueva enfermedad”.

El primero de diciembre se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el VIH, y ver tantas publicaciones relacionadas al tema me llevó a hacerme una pregunta:

¿Qué tanto se ha estigmatizado el VIH en la cultura pop mexicana?

Es bien sabido que en Latinoamérica seguimos rezagados en educación sexual. Apenas en los últimos años, gracias al trabajo de muchas personas y a la globalización de la información, las juventudes han tenido mayor acceso a herramientas educativas, y poco a poco el tabú se va desvaneciendo en las aulas. Sin embargo, aún es común que en varios núcleos familiares el tema se toque muy por encima o, de plano, se dé por sentado que en la escuela lxs adolescentes reciben orientación suficiente.

Cuando el VIH alcanzó su punto más crítico en los 80 y 90, en el imaginario colectivo se asoció la “enfermedad” a dos grupos vulnerables: personas homosexuales y personas con adicciones.
Incluso en ciertos sectores se veía al virus como un “castigo” hacia estos grupos, en una mezcla desagradable de estigma, discriminación y mecanismos de defensa que hacían sentir segura a la población general:

“Solo a los gays les da eso…”

“Yo me porto bien, no me pasará nada”

En 2025 sabemos que cualquier persona con vida sexual activa está en riesgo si no utiliza métodos de protección, detección y prevención como preservativos, PReP, PEP y pruebas rápidas. Aun así, en muchas comunidades rurales o entornos donde la educación sexual no es bienvenida, esta información no llega, y el riesgo sigue siendo tan alto como hace décadas.

VIH en medios de comunicación

Tengo un vago recuerdo de todos esos programas de televisión abierta que abordaban el tema. Ese típico show de las 5 pm, historias unitarias, un caso dramático, una lección final y un comentario reflexivo con un pequeño viento en el rostro del protagonista.
En capítulos dedicados al VIH, el patrón casi siempre era el mismo:
El personaje tenía un encuentro sexual de riesgo, pasaba por una crisis personal por el miedo a haber contraído el virus, tenía pesadillas sobre su muerte, arrepentimiento, somatización y angustia… para que al final no tuviera ninguna ITS.
Y para rematar, el cierre invitaba discretamente al celibato o a la castidad, mandando de vacaciones permanentes a la sexualidad responsable.

El día que conocí al VIH

Era una noche de los 2010. Tendría unos 7 años. Era ese momento de la semana en que, junto con mis primos, veíamos videos en un celular —no recuerdo si un Sony Ericsson o alguna versión de Nokia—: chistes de Polo Polo, canciones de rap con las voces de Alvin y las ardillas… Pero esa vez hubo algo menos adecuado para un niño de 7 años.
Vimos un video que contaba la historia de Camila, una niña de 14 años a la que sus padres regalaron un viaje en un crucero. Ahí tuvo un encuentro sexual con alguien que conoció en el barco. Al despedirse, esa persona le dio un regalo para abrir al llegar a casa. Dentro había solo una nota:
“Bienvenida al mundo del SIDA”.
Todo con una canción de reguetón de fondo…

Ese video me asustó, pero no tanto como el que venía después (NOOO, NO LE CORTEN SU PIERNITA).
Así fue mi primer contacto con el VIH: fuera de contexto, tiempo y madurez; con más preguntas que respuestas y, para rematar, adultos inaccesibles para hablar del tema y poco acceso a información por mi situación económica.

Estoy seguro de que hoy todavía hay personas en la misma situación. La mejor herramienta es la información. Ejercer y disfrutar nuestra sexualidad es un derecho, y para alcanzarlo debemos estar preparadxs. Como en todos los aspectos de la vida, existen riesgos, pero se pueden prevenir al 100%.

VIH hoy en México

Hoy en día, en México existe tratamiento gratuito para el VIH. Está comprobado que si una persona tiene buenos hábitos y se apega a su tratamiento, puede alcanzar el estatus de indetectable y, al ser indetectable, también es intransmisible.
En resumen: un diagnóstico 0 positivo bien atendido no debería traer problemas significativos para tu salud.

Si tuviste una relación de riesgo y sospechas que tienes VIH, no tienes por qué temer: acude a algún CAPASITS de tu localidad. Las pruebas son rápidas, privadas e indoloras.

Si crees que este artículo puede ayudar a alguien, compártelo. No todas las personas tienen el privilegio de acceder fácilmente a información. Estoy seguro de que te lo agradecerá.

Con amor,
Yael de Jesús.