She-Ra: reinterpretando un clásico desde una mirada queer

Sí, She-Ra: la contraparte femenina de He-Man, aquel héroe clásico de los años 80 que probablemente tus papás (o lxs “chavxrrucxs” de tu familia) disfrutaron en su infancia. Esta historia volvió a la vida hace unos años de la mano de ND Stevenson, la genial mente creativa detrás de obras como Nimona, Lumberjanes y la novela juvenil *Scarlet Morning*: historias profundamente queer que valen muchísimo la pena.

Me faltan palabras para describir lo que esta serie significó para mí a nivel personal pues fue uno de mis primeros acercamientos a un tipo distinto de fantasía donde la diversidad tenía un espacio importantísimo. *She-Ra and the Princesses of Power* es una de esas joyas imperdibles que, sin embargo, ha pasado algo desapercibida por ser animada y, para muchos, “infantil”.

¡¡¡Pero no podría estar más lejos de eso!!!

La serie nos presenta a Adora, una soldada ejemplar de la Horda, el ejército que domina gran parte de Etheria.
Todo cambia cuando encuentra una espada mágica en el bosque y descubre que puede transformarse en She-Ra, una guerrera legendaria de imponente presencia y fuerza.

Plot twist: la Horda no es precisamente el bando bueno.

Adora decide desertar y unirse a la Rebelión junto a Glimmer y Bow, dos besties rebeldes con poderes (y un arco, literalmente).
¿Su misión? es reunir a las distintas princesas mágicas de Etheria, cada una con habilidades únicas, para enfrentarse a Hordak y liberar a Etheria de su mal.

Mientras tanto, del otro lado queda Catra —quien, claro, “no hizo nada malo” (╥﹏╥)—: su mejor amiga y una casi algo muy complicada relación cargada de tensión emocional. Sintiéndose traicionada, Catra se convierte en su principal rival.

Gran parte de la serie gira en torno a este vínculo complejo: enfrentamientos épicos, amistad, dolor, redención y ese constante “¿se van a besar o se van a destruir?” que tanto nos gustan de los romances sáficos.

Además, la serie destaca por su elenco diverso y bien construido, abordando con sensibilidad temas como la identidad, la neurodivergencia, el amor y el perdón. Y, en un contexto donde el fascismo y la opresión son una amenaza constante, nos recuerda que el amor, la empatía y la diversidad son, al final del día, las fuerzas que realmente pueden salvarnos.

¿Quieres saber cómo termina esta historia? Recomiendo encarecidamente verla en Netflix o por otros métodos **wink wink** pues es de esas historias que se quedan mucho tiempo después de ver los créditos finales.

RENaissance